Cuándo un Fenix renace de sus cenizas
es, en realidad, un nuevo ser, con la sabiduría de su alma vieja y el cerebro completamente en blanco, como el famoso mármol de Locke, listo para tallar con nuevas experiencias una hermosa estatua de memorias.
Entonces empieza a sentir, a vivir, y todo es por primera vez, y todo es nuevo, y TODO es maravilloso, su curiosidad es eterna mientras la tierra que se funde entre sus garras, y mira por primera vez el sol y arruga sus ojos con la entrada de la luz, y mueve sus plumas dejando pasar el aire entre ellas y siente el frío, el calor, la emoción, el deseo, la duda, la incertidumbre. Entonces nota que tiene alas, y su naturaleza le dice que las despliegue y su instinto le dice que vuelve, y arriesgándose a perderlo todo, a morir por un simple impulso, pero confía en la sabiduría, en los años de muerte y renacimiento y sin más ni más se lanza al vacío... y vuela.

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